Una audacia sin igual: Sor Juana Inés de la Cruz

Hola, hola queridos Luneros, en honor al día de la Mujer y a todos esas guerreras que hicieron posible de una forma que nosotras ahora podamos conmemorar este día, les traigo un poco de la vida de Sor Juana Inés de la Cruz.

Sor Juana Inés de la Cruz nació el 12 de noviembre de 1648 en un pueblo llamado Neplanta, en el Estado de México.

Desde niña demostró dotes de genialidad, comenzando por el hecho de que aprendió a leer a la tierna edad de tres años. No es de extrañar que a los ocho años haya escrito su primera loa sacramental. La joven se convirtió en una autodidacta ejemplar.

Cuando ser esposa y mujer de hogar no fue suficiente para ella, tomó las riendas de su vida y sin dudas se entregó a la iglesia con el fin de poder estudiar, conocer, desarrollar su pasión por la lectura y la escritura.

En el México del siglo XVII, entonces conocido como Nueva España, el acceso a la educación y la curiosidad por el aprendizaje eran dos aspectos celosamente reservados y guardados por el clero masculino que, una vez más, excluía a las mujeres.

Mucho antes de la lucha de clases y de los derechos universales, una mujer, religiosa para más señas, sor Juana Inés de la Cruz, eligió desafiar esta situación de desigualdad y lo hizo con las mismas armas: la educación, la erudición y la escritura. Dicho período estuvo signado por un orden estamental con amplias desigualdades, que provocó diversas rebeliones indígenas en su tiempo.

Ella escribió siguiendo el complejo estilo de los grandes maestros del Siglo de Oro español, particularmente el de Luis de Góngora y Argote, produciendo algunos de los sonetos más bellos en el idioma español además de ser una excelente dramaturga.

Publicó su trabajo en varias partes de España y fue la primer gran poetisa barroca en la Nueva España. Recibió halagos y ataques misóginos, siendo acosada por ser mujer y erudita, monja y escritora. Su estilo era considerado inapropiado para los estándares cristianos de la Nueva España del siglo XVII. Sor Juana Inés de la Cruz es considerada una de los poetas más importantes de Latinoamérica, y por qué se le considera una pionera tanto como escritora y como poetisa feminista.

Entre sus obras se destaca la antología poética ‘Un amar ardiente que reúne los poemas de amor que sor Juan Inés de la Cruz escribe a la virreina María Luisa Gonzaga Manrique de Lara, condesa de Paredes. En ellos se refleja el amor auténtico, apasionado y lloroso, rendido de abnegación o espinoso de celos y de sentimientos encontrados. Sor Juana sobresale en la expresión del sentimiento amoroso y de sus trances: encuentros, despedidas, llantos, risas, soledad. Poesía no del amor divino sino del humano y que sólo puede compararse a la de Lope de Vega y a la Quevedo.


No es un torrente como la del primero ni un abismo como la del segundo: es un remanso de agua en la que el enamorado, a un tiempo, se retrata y se anula, expresa Octavio Paz sobre sus escritos.

La fénix de América dejó una huella indeleble no sólo por la excelencia de su obra, sino por haber vencido, al menos hasta cierto punto, los límites impuestos a las mujeres en el complejo período colonial.

Aún queda mucho por decir sobre esta autora, la cuál sigue siendo del gustó de muchos lectores.

Espero que hayan disfrutado de la fortaleza y audacia de esta mujer, que aún en tiempos difíciles supo defender sus ideales.

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