Finalistas Cuento de terror 2019

Bienvenidos sean a conocer los 3 (4) finalistas de nuestro Gran concurso de terror. Es importante decirles que el consejo de Lunatura decidió los 3 (4) finalistas, basándose en originalidad, desarrollo de la historia y por supuesto, el miedo e incertidumbre que nos inspira. Las siguientes personas emitieron sus votos para decidir a los ganadores.

  • Presidenta de Lunatura
  • Vicepresidenta de Lunatura
  • Directora creativa de Lunatura
  • Director creativo de Lunatura
  • Diseñadora de Lunatura
  • Jefe del staff de Twitter

La decisión fue un tanto difícil, así que decidimos darle el lugar del tercer escrito a dos escritores, por lo tanto, la votación la debatirán entre los 4 cuentos de terror. La siguiente dinámica para elegir el ganador será totalmente diferente, ya que tú puedes votar por tu favorito dejando un comentario en esta entrada con el número o el título del cuento.

CONDICIONES PARA EJERCER EL VOTO:

  • SOLO CONTAREMOS UN COMENTARIO POR PERSONA.
  • ÚNICAMENTE CONTAREMOS LOS COMENTARIOS EN ESTA ENTRADA DE NUESTRO BLOG. NO SON VÁLIDOS LOS COMENTARIOS EN NUESTRAS REDES SOCIALES NI LOS MENSAJES DIRECTOS.
  • SÉ HONESTO Y JUSTO CON LOS AUTORES DE LOS CUENTOS, SI SE DESCUBRE FALSIFICACIÓN DE CUENTAS O USUARIOS, SE PROCEDERÁ A DESCALIFICAR EL CUENTO.
  • EL ÚLTIMO DÍA PARA VOTAR ES EL 30 DE OCTUBRE A LAS 11:59PM
  • CONOCEREMOS AL GANADOR EL 31 DE OCTUBRE.

Éxito a nuestro finalistas y que la suerte esté siempre de su lado, aquí nuestros ganadores.


Primer cuento

El sótano 
Por: Martina Monte
 
La luz entra por la ventana, ya es de día, o eso supongo. Hace tiempo que no puedo diferenciar entre la luna y el sol, para mí todo es igual. Mi mirada se fija en el techo, hay manchas de humedad, si te concentras lo suficiente puedes ver formas de rostros o tal vez estoy tan loca que veo caras por todos lados.
Doy un largo suspiro, comienzo a enlistar las cosas que haré este día, más bien las cosas que me gustaría hacer. Ir de compras con mi amigas, tomar té mientras veo mi serie favorita, darme una larga ducha caliente, ver la lluvia caer, cosas que nunca volveré a hacer.
Los pasos comienzan a oírse, la rutina monótona está comenzado. Él entra al baño, probablemente va a cagar, después va a la cocina a tomar su cerveza como todas las mañanas. Seguro está desayunando en su cómodo sillón viendo las noticias ¿Estará viendo las mías? Sobre cómo una joven desapareció hace algunos meses sin dejar rastros, que su familia la está buscando desesperadamente.
Ahora se levantó, acaba de acordarse de mí, de que estoy en su sótano, amarrada, sin comer y con mucha sed. Está bajando, cierro mis ojos, no quiero verlo por ahora. Abre la puerta, seguro inspecciona la habitación buscando mi cuerpo, cuando lo encuentra sonríe de forma sádica, no lo veo pero lo sé, llevo meses pasando por toda esta rutina.
Se acerca a mí, sé lo que pasará a continuación, ya no me importa. Siento cómo me saca las cuerdas con las que me tiene atada, me mira con cierto deseo, aquel asqueroso deseo que odio. Me toma del pelo y me tira agua en la cara con una botella, quiere que esté completamente despierta.
Miro al techo casi sin pestañear, él está sobre mí, puedo sentirlo dentro de mí y eso me repugna. Pero no cierro los ojos, hace mucho que ya no lo hago, comienzo a notar cómo los rostros de humedad se ríen de mí o eso parece. Entonces acaba rápido, se levanta y toma su ropa, se va de ahí dejándome sola y casi sin vida. Estoy desatada y la puerta del sótano abierta, podría irme si quisiera, pero ya no quiero luchar, no tengo ganas para nada. Una vez intenté escapar, pero él me sorprendió, recibí la primera paliza de parte de aquel horrible hombre.
Él me ha comentado de otras víctimas, chicas que no volvieron a su casa, mujeres que lloraban por piedad y pedían que las liberara. Me dijo que no habían sobrevivido ni seis días, pero yo estoy aquí hace dos meses ¿Acaso soy especial para él? No lo creo, sólo no me resisto más.
A veces me pregunto cómo pude ser tan tonta, cómo dejé que me atrapara, supongo que no debí salir tan tarde del boliche, era mi primera vez en uno de esos lugares, tenía un bello vestido rojo y unos zapatos nuevos. Mi mejor amigo me llevó en su coche, pero a mitad de la noche él se fue con alguna chica, decidí irme por mi misma, pero afuera la oscuridad era muy espesa y ni un alma se encontraban en la calle. Era un blanco fácil para él, no recuerdo cómo se acercó a mi, solo que en poco tiempo estaba forcejeando para que me soltara, pero no lo hizo, me sujetó con fuerza y me subió a su auto.
Al despertar estaba en este lugar, atada y mi bello vestido había desaparecido, entonces la rutina comenzó, todos los días yo despertaba y él estaba ahí para violarme.
Salgo de mis pensamientos cuando escucho la puerta de la casa cerrarse y pronto caigo en un sueño profundo, habrán pasado horas o días tal vez, cuando despierto puedo ver que todo está oscuro ¿Estaré ya muerta? ¿Este es el cielo o el infierno? Hace frío, mucho frío y estoy acostada en algo duro, muy duro. Mis ojos se acostumbran a la oscuridad y lo primero que distingo es una figura en la esquina, sé que es él, por su mirada penetrante. Rápidamente cierro los ojos, aún me asusta verlo, aunque debería estar completamente acostumbrada. Oigo sus pasos, viene  a por mi, pero esta vez son diferentes, esta ebrio. Una vez que está cerca de mi, acaricia mi cara con una navaja, va bajando lentamente hasta llegar a mi pierna y realiza un corte, no es tan profundo pero hace que salga sangre, siento como su boca se acerca a la herida y pasa su lengua perversamente.
Comienza a balbucear cosas sobre que voy a morir hoy, que es mi última noche con vida, que mejor disfruto lo que viene porque es lo último que voy a sentir.
Aprieto mis puños en un gesto de impotencia, lo odio demasiado, lo odio tanto. Pero al mismo tiempo siento alegría de que al fin decida matarme, de que acabe con mi sufrimiento.
Él ata con una cadena uno de mis pies, tira la llave lejos mientras me mira con una sonrisa sádica. Comienza a tocar mi cuerpo y yo apenas reacciono, entonces en pocos segundos lo tengo encima de mi, ya no me importa lo que haga conmigo, quiero morir, quiero morir ahora. Mis manos acarician el suelo en busca de una distracción, pero me encuentro con su navaja, se olvidó que la tenía. Por mi mente pasa aquel pensamiento, decido actuar inmediatamente, le corto la garganta con su propia arma, veo como cae a lado mío y suelta gemidos de dolor mientras se ahoga con su sangre.
Ahora nunca más le hará daño a otra mujer, ahora ambos moriremos aquí abajo, en este sótano húmedo y lleno de almas atormentadas, quizás es lo mejor.
Miro el techo y veo las manchas de humedad, ya no parecen reír, más bien parecen llorar.

Segundo cuento

LO QUE TODO LO VE.

Por: Eduardo Marín Gómez.

-Me encontraba conduciendo de noche, por una carretera desolada, pero lo curioso era que no había más autos, ni detrás o frente a mí, solo yo en casi completa oscuridad, que, si no fuera por la iluminación de los faros de mi auto o las luces interiores de la radio y el tablero, estaría en total penumbra. Ni un poste de luz o ni siquiera la luna se asomaba en un cielo igual oscuro y carente de estrellas, solo conducía en línea recta con los señalamientos iluminados por el reflejo de los faros. Con la mirada fija en un punto mantenía mi pie en el acelerador, no pensaba nada ni decía nada, solo simplemente concentrado manejando a la defensiva, aunque tampoco se podía saber si había casas en ambos lados de la carretera o algún edificio que comprobara que estaba habitado aquel lugar que recorría, simplemente había nada.

Pude ver a unos aproximadamente 20 o 25 metros una figura que yacía rígida, de primeras pensé que se trataba de algún animal que estaba cruzando y en cuanto viera que me estaba acercando se haría a un lado, o en dado caso, yo le daría la vuelta para continuar. Pero conforme me iba acercando la figura no daba señas de moverse siguiendo en su postura rígida, y de igual manera mi sorpresa fue que se trataba de una persona cuando lo mire con más detalle. Lo que parecía un hombre alto con un brazo levantado haciendo un gesto como de saludo, pero lo único que movía fue la mano de lado a lado e inmediatamente toque el claxon para que se quitara, lo presione tantas veces como pude pero esa persona seguía con su movimiento hasta que opte por tratar de pasarlo de lado, y en el momento que así lo hice también se movió, estando frente a mí ya con una mínima distancia no pude maniobrar, pise el freno hasta el fondo y sentí como el auto se impactó ante esa figura, sentí una fuerte sacudida y vi como el golpe lo empujo unos metros más adelante. Afortunadamente no me paso nada solo abrí y cerré mis ojos unos momentos y salí con urgencia del auto para saber cómo estaba aquel hombre, aunque mis esperanzas eran casi nulas ya que el impacto si fue muy grave, era como si me hubiera estrellado contra un edificio.

Me sorprendí al ver que no estaba herido, de hecho, no había ninguna herida. Debido a que solo contaba con la iluminación de los faros de mi auto tuve que acercarme para revisar con más detalle el cadáver y me agaché para descubrir que, si parecía el cuerpo de un hombre, pero estaba desnudo; llegaba casi a los 2 metros de altura, con tez blanca como si sufriera de albinismo, aunque no podía concretarlo ya que carecía de cabello. No poseía rasgos que lo pudieran identificar, porque no tenía rostro; no había orejas ni boca, ni nariz o siquiera ojos. Para cuando continué examinando, era un cadáver desnudo, sin rostro y sin genitales, lo único que podía declarar como señas particulares era que poseía unos grandes pies y manos. 

No podía decir más, y en el momento que me iba a levantar para saber qué hacer, sentí un frio en mi antebrazo, un frío que me calaba hasta el hueso llegando a mi espalda al parecer algo me agarro, para cuando me di cuenta ya estaba tratándome de zafar de lo que tenía pegado, pero deje escapar una maldición, porque era la mano del aquel cadáver lo que me sostenía, y mi terror comenzó aparecer viendo la mano que me estaba jalando hacia él, mis gritos y mi desesperación estaban a tope, el corazón ya brincaba en mi pecho. Agitaba, golpeaba aquella fría y tétrica mano, pero no parecía tener escape alguno solo podía sentir esa perturbación sin igual, vi la cabeza levantarse y se giró con rapidez hacia mi vista dejándome sin habla por completo, aquella cosa dejó ver unos ojos, pero no se eran del todo ojos, no había pupilas, solo eran dos círculos negros como la misma noche en la que estaba alrededor de nosotros, esos círculos en un negro que parecían vacíos, como dos hoyos negros, pozos sin fondo que me atraían cada vez más y más. Comencé a temblar con llanto, esos ojos ya los tenía a la mínima distancia posible, observándome, queriendo decirme algo y a la vez nada, y fue ahí que desperté-

Me desperté de golpe como cada noche durante las últimas dos semanas, no lo sabía a ciencia cierta, ni porque había tomado el medicamento que me receto el doctor que se supone me haría dormir profundamente. Dubitativo tome otra pastilla y la ingerí por impulso, me volví a recostar temiendo que pudiera tener consecuencias graves por pasar la dosis y en un cerrar de mis ojos, volví a caer dormido.  

-primero estaba todo oscuro y sentía que miraba para todas direcciones, pero no divisaba ningún rastro de luz, parecía que nadaba en un mar de total oscuridad, aunque claro también sentía que movía mis manos y piernas, pero algo lentos. Después, comenzó la sensación de estar flotando, en un vacío, sin ruido o algo que me dejara en claro donde estaba. Sentí una ventisca de aire que me impulso con violencia hacia un punto indeterminado del espacio en donde me encontraba.

Comencé a escuchar caída de gotas, después pequeños golpes y estruendos cada cierto tiempo, ya podía tener vista de mi alrededor, yacía en cama, de un cuarto en casi total oscuridad, pero los sonidos correspondían a una lluvia intensa que podía ver por la ventana, una tormenta asolaba con violencia en el exterior; truenos y relámpagos y el sonido de las gotas golpeando en el cristal. Al querer levantarme me encontraba bocarriba, donde mis manos no paraban de acariciar algo suave, una suavidad que no había sentido antes, para cuando abrí y cerré mis ojos me percaté que estaba acariciando a una mujer cuya vista quería encontrar, descubrir de quién se trataba, pero al estar buscando las facciones de su rostro no había algo que me pudiera decir. La lluvia continuaba en pleno apogeo y de repente, se presentó un fuerte rayo, tan cerca que iluminó por breve tiempo el cuarto revelándome por breve tiempo a la inusual invitada, aunque no era lo que esperaba, resultó que dicha fémina no tenía rostro, ni orejas, ni cabello…  

Con esa poca iluminación me bastó, era la misma cosa del sueño anterior, pero esta vez no grite y solo me quede mudo de la impresión y fue cuando ahí desperté-

En efecto, parte de mi sueño fue real. Ya estaba lloviendo, rayos y truenos juntos hacían acto de presencia por mi ventana, lo que ocasionaba que retumbaran los cristales levemente. Aun así, después de despertarme de lo que parecía el sueño más realista que haya tenido hasta ahorita, pude sentir a la perfección el contacto con la piel de aquella cosa y la sensación que producía.

 Miré el reloj, eran las 3am, no era una sorpresa para mí, lo que sí fue sorpresa, pero tardo un poco en llegar por mi somnolencia, era que de nuevo estaba despierto tras haber ingerido otra pastilla. 

Observe por un largo rato la descripción del fármaco, la dosis, el uso y por si acaso, los efectos secundarios y recordando las palabras del doctor en cuanto a lo que tenía que ingerir. Sin embargo, aún no entendía el porqué de mi despertar, si se supone que no lo haría sino hasta cuando el sol saliera. Estaba dispuesto a levantarme para despejar mi mente unos momentos cuando escuché golpes en la ventana, al principio no le tome importancia ya que la lluvia continuaba con algo de ferocidad. Aunque el sonido que se escuchaba en el cristal no era de la lluvia propiamente, era algo más fuerte y continuo, como si estuvieran tocando el cristal, llevaba un tipo de patrón: uno, dos, tres… un silencio, después de nuevo, uno, dos, tres. Para mi mente no tenía sentido que hubiera alguien afuera de noche tocando en mi ventana.

Con algo de temor caminé lentamente y recorrí la cortina, mi lógica estaba errónea, si había alguien afuera tocando el cristal. Era la misma cosa de mis sueños, aquella figura desnuda cuyo rostro solo lo adornaba dos ojos negros, como pozos sin fondos que atraen para hacerte caer en un vacío perturbador sin límites, dejando escapar de nuevo ese temor como el que había tenido en el sueño, acompañado del palpitar recurrente de mi corazón. Salí del cuarto con la rapidez que mis piernas me pudieron permitir, justo en el momento en que cerraba la puerta se escuchó el crujir del cristal hasta explotar en miles de pedazos, aquella figura ahora estaba dentro. Bajé rápidamente las escaleras cuando escuché la puerta abrirse con violencia y después unos pasos rápidos me había dado alcance en cuestión de minutos y alcanzó a tomar mi mano, y en el instante que lo hizo sentí ese mismo frío peculiar y me miró con esos grandes ojos de vacío que abría como platos, pero no me detuve, en mi pánico agitaba el brazo gritando con absoluto terror hasta que pude zafarme de aquel apretón. Estaba teniendo los pensamientos volando con mucha rapidez, debía de tratarse de una pesadilla, pero a la vez era tan real que me giré de golpe, no había nadie.

Estaba solo ahora en la oscuridad de la cocina, pero no fue por mucho, antes de que me diera cuenta ya estaba escuchando pasos encima de mí, aquello estaba corriendo de un lado para otro cuyos pasos eran de una magnitud que parecía que rompería la superficie para caer encima de mí, hasta que volvió el silencio, me había vuelto presa de mi propia pesadilla, no sabía si reír, llorar o hincarme a rezar, solo dejaba escapar sollozos de inquietud, de miedo al punto de hacer temblar mis manos y piernas, necesitaba ayuda y con urgencia antes de acabar en un estado de completa locura hasta que escuché la manija de la puerta principal quererse abrir, de nuevo ahí estaba queriendo volver a entrar, pero no me quedé a esperarlo y de nuevo subí las escaleras para escapar de lo que fuera eso. No pisé bien en el último escalón y resbalé falseándome el tobillo y golpeándome en la rodilla, el dolor era agudo y constante, solo pude soltar un grito ahogado de dolor. Debía ser lo suficientemente fuerte para llegar al cuarto del armario y refugiarme, cuando escuché el sonido de la lluvia que mojaba la entrada, ya estaba nuevamente dentro y se encontraba subiendo las escaleras, pero esta vez lo hacía con paso lento cuyos movimientos eran algo poco usuales, porque lo hacía en cuatro patas con sus ojos puestos en mí. Como pude reuní las fuerzas suficientes y llegué a la puerta, la cerré con violencia y me dejé caer en el suelo con la angustia y el dolor a flor de piel que me recorría toda la pierna y no pasó mucho tiempo cuando escuché cómo la figura se acerca hasta quedar frente a la puerta. Lo único que pude hacer fue arrastrarme hasta una de las esquinas dentro del armario, ya todo acorralado, en dolor, temor y con cordura en decadencia solo pude quedarme acostado con las manos cubriéndome los ojos y sollozando porque fuera aún una pesadilla. Aquella cosa tocó a la puerta con el mismo patrón que con la ventana:

Uno, dos, tres… silencio… uno, dos, tres.

Lo ignoré por completo sumergiéndome en mi propia oscuridad, estaba muy temeroso en abrir los ojos y verlo frente a frente. Ya solo pude escuchar el abrir de la puerta y cómo se acercaba con lentitud hacia mí, de poco a poco hasta que me sentí incomodo, ansioso e inquieto, pero no desistí en retirar mis manos y de nuevo sentí ese frío de su mano que me estaba tocando el hombro. 


Escrito tres

Quimera de sangre

Por: FVzz

Toda la habitación quedó oscura de un segundo a otro, únicamente el destello final me dio aviso del repentino cambio de percepción, dejando el espacio de unos segundos para que reaccionara por fin, el silencio no se rompía lo que lo volvía casi palpable, dejando a la tensión florecer, unos segundos pasaron dejando de lado el sobresalto, me concentré en lo que estaba a la altura de mis ojos, vislumbraba la opaca línea blanca consecuencia del apagón, observaba detenidamente como desaparecía, parecía que el espacio negruzco a su alrededor le absorbía. 

Un ruido fuera de la habitación me regresó al estado de tirantez, el sonido semeja a una pelota, rebotando de lado a lado en el pasillo al que da la puerta, pero es mucho más estridente y se acercaba, iba tomando forma y resonaba en mi mente, el estado de demencia me obligó a ver; en la otra habitación miles de líneas atravesaban la puerta que se encontraba cerrada, similar a una radiografía, se proyectaban sobre el fondo negro como líneas opacas e interceptarles. En casa había más gente, mis padres y mi hermano, encerrado en el cuarto del cual surgían aquellos horribles trazos, sin embargo, al ser invadida de nuevo por el silencio supe que esa oscuridad significaba que me encontraba sola en ese lugar, cualquiera que fuese, además de que no volvería a ver la luz pronto; indescriptible es el sentimiento de agonía que me invadió sin piedad, pues yo tampoco producía ningún ruido, pero si ecos de lamento, no equivalentes al tamaño de la habitación, era un orden sobrenatural y no estaba dispuesta a pertenecerle, así como no tenía ninguna alternativa para salvarme. 

Coloqué las sábanas sobre mi cuerpo, cubriéndolo totalmente y cerré los ojos, todo ello como la acción más estúpida e inocente de supervivencia que se me pudo ocurrir, los segundos eran minutos desde mi sentir, no hacía más que rogar por quedarme dormida, convenciéndome de que aquello era resultado de mi mente, únicamente un sueño sobrecargado de fantasía y terror.  

Al despertar, lo primero que llamó mi atención fue la luz que dejaba pasar la transparencia de aquello que la noche anterior fue mi única protección, la alegría me acongojaba e incluso me hizo lagrimear, no obstante despeje mi cuerpo del cobijo de mis sábanas con cierto suspenso, no hay nada del otro lado, miles de sonido, en ese momento no me percaté de que venían de ningún lado, pero me tranquilizaban más. Salí sin detenerme por ningún lado del interior, la calle estaba vacía, el cielo despejado y el aire desenfrenado. 

Llegué a la estación, un par de desconocidos me miraron fijamente, sin discreción alguna, aquella observación se la atribuí al shock de la noche. En el vagón él parecía aturdirme y una sensación parecida a la inquietud me perseguía, aun estando quieta. En el túnel las luces comenzaron a opacarse, dibujaban líneas onduladas, se entrelazaban y soltaban, acompañadas por una silueta en el centro, parecía asfixiarse, sin embargo, no tenía rostro, una mancha blanca estaba en su lugar, le circundaban sonidos parecidos a aullidos desgarradores; las personas a mi alrededor lucían de un segundo a otro igual a la silueta de fuera, dejando así que miles de destellos blancos me engulleran, con líneas de formas abstractas danzando a su alrededor. Mis ojos se entumecieron por la fuerza al ser presionados, entrecerrándolos vi la imagen proyectada, era borrosa por lo que no distinguía bien, aunque sabía que las lágrimas brotaban, al teñirse de rojo mis manos perdí la cordura, las sombras me rodeaban y sus cánticos parecían repetir algo.

Sangre, corre, desfile de colores,

sombra y luz, danzan los zopilotes, 

sangre… corre.

Sangre de colores.

El tren paró, pero ellas no. Desaparecí.

Las cobijas estaban esparcidas, la luz ahora me daba directamente en la cara, lo que provocó una tensión en todo mi rostro y un terrible desasosiego en mi alma. 

Mi madre entró en la habitación, mi corazón sobresaltado tardó un par de segundos en tomar calma de nuevo. Era día de escuela y al parecer se me había hecho tarde, el sueño se terminó, caminé velozmente al espejo para analizar mi aspecto mientras ella salía. Mi respiración se agito, mi corazón estaba intranquilo de nuevo. Ella no era mi madre, no comprendí porque no me di cuenta al verla; aquella no era mi habitación. Su silueta era negra y pequeñas espirales blancas afloraban, rodeadas de múltiples tonalidades. 

La sangre me ahogó. La sangre corrió. El oscuro secreto inefable, se repitió.


Escrito tres

Siempre estaré contigo

Por: Mata Vallejo Antonio de Jesús

Scarlett sentía temor, sabía que en esta ocasión podría ser igual aunque le prometieran lo contrario, un lugar seguro y tranquilo, un nuevo comienzo, ella sabía que a donde sea que fuera, eso la seguiría, eso estaría presente y no la dejaría sola.

– Gente incrédula – pensó.
*********
Su primera familia no pudo soportar tantas noches de gritos, sus papás en turno no le creyeron cuando les decía que ʺesoʺ la atormentaba, que tenía miedo, Scarlett se preguntaba: ¿Por qué no lo hicieron? ¿Por qué hasta que lastimó a Daniel?, no lo entendía.

Ella siempre corría en medio de la noche al cuarto de su hermano para salvarlo, si tantas veces les dijo a sus padres sobre lo que se encontraba dentro del cuarto y que le quería hacer daño a Daniel, pero nunca le creyeron. Scarlett podía sentirlo, pero sus padrastros no le creían, siempre encontraban a su hijo de 4 años llorando atemorizado por los gritos de su hermanastra, la cual siempre estaba aterrada viendo hacia el espejo jurando que estaba ahí y quería hacerle daño a Daniel.
Nunca le creyeron, hasta esa noche que llegaron de la cena de aniversario y al abrir la puerta se encontraron a su hijo al inicio de las escaleras, con la boca llena de sangre, intentando hablar pero sin poder pronunciar ni una palabra. Al subir las escaleras estaba Scarlett, en el cuarto de Daniel, señalando al espejo diciendo que la voz quería que Daniel se callara y por eso lo había hecho. Scarlett lloraba, no pudo evitar el daño a su hermano, solo señalaba ese espejo roto con una mano llena de sangre, y en la otra, la razón por la cual Daniel ya no podría gritar en las noches, en esa mano Scarlett sostenía la lengua de su tan adorado hermano.
*********
Carlos y Karen eran buenas personas, ellos no pudieron tener hijos, por eso adoptaron a esa niña tierna y simpática de 12 años, les encantaba Scarlett, cumplía con la descripción de la hija que ellos hubieran querido tener. Ellos sabían de los gritos del fantasma que la atormentaban, pero a Carlos y Karen no les importó, estaban convencidos que lo que quería y necesitaba era amor, el amor de padres que Scarlett no pudo tener.

Al principio Scarlett no podía dormir, escuchaba que alguien le gritaba de abajo de su cama, ella decidió no tener espejos en su cuarto, pero eso no le impedía escuchar aquellas voces que le atormentaban, diciéndole que venía por ella, que siempre iba a estar ahí, Scarlett prendía la luz, volteaba a todos lados y echaba un vistazo debajo de la cama, no había nada, solo la sensación de que no estaba sola.
Pasaron los días y llego la fecha de cumpleaños de Scarlett, su madre le había hecho un delicioso pastel de chocolate y Carlos le dio una hermosa bicicleta, ese día la pasaron perfectamente tranquilos, una bella familia en un hogar cómodo y confortable, llego la noche, Carlos se fue a trabajar, Karen y Scarlett se quedaron en casa a descansar. Antes de ir a dormir Karen le dio un beso a Scarlett en la frente, le dijo lo tanto que la quería, que la adoraba y amaba.
La madre de Scarlett estaba feliz, la contemplaba quedándose dormida, era la hija perfecta que tanto anhelaba y al fin la tenía enfrente. Scarlett se estaba quedando dormida, todo parecía acabar, al fin se sentía tranquila, sin voces ni espejos que la atormentaran. Karen se levantó de la cama y antes de cerrar la puerta del cuarto le dijo mirándola con unos ojos llenos de ternura. -Nunca te voy a dejar sola, siempre estaré contigo, a donde sea que vayas, yo siempre estaré presente-. A Scarlett esas palabras se le hacían conocidas, aun así, ahora esas palabras eran tranquilidad para ella, su último gesto antes de dormir fue una sonrisa, su última sonrisa.
La policía no pudo explicar cómo fue que Karen estuviera sin ojos ni lengua en su cama, sentada en dirección hacia donde se supone tenía que haber estado el espejo de su habitación, solo sabían que era una escena horrorosa, aún más para Carlos, el llegar a encontrar a tu esposa muerta arriba de la cama y sin poder haber hecho nada, solo le quedaba llorar.
Scarlett no podía creer lo que había pasado, cómo era posible que ʺesoʺ siguiera ahí, no logro escuchar ninguna voz, ¿Por qué? ¿No había puesto atención? ¿Por qué a Karen? Al final de todo, esas palabras seguían sonando en su cabeza, “Nunca te voy a dejar sola, siempre estaré contigo, a donde sea que vayas, yo siempre estaré presente”. No lo olvidaría nunca, ni esas palabras, ni la imagen al despertar de unos ojos y una lengua embarrados en el espejo, el espejo de Karen, ese mismo que ahora estaba en su cuarto.

Después de ese día las voces aumentaban, ahora no solo podía ver a través del espejo aquello que tanto la atormentaba, ahora los gritos venían de su propia sombra, Scarlett se sentía aprisionada, perdía la cordura.
*********

El expediente no decía mucho, solo antecedentes de una joven que no quería ser madre, que no hubo otro remedio que serlo. A pesar de parecerse a ella, Scarlett solo recordaba gritos de rechazo, sonrisas y miradas hipócritas de una madre indiferente. El tener un hermano no ayudo mucho, a él se le apreciaba, ella creía que era por ese hombre con el que salía con su madre, sus risas mostraban que a él lo querían, eso no le gustaba. Hasta que eso termino en esa trágica noche, cuando Scarlett calló las risas de su hermano y entró en la habitación de su madre para ponerle fin a esas miradas que tanto la lastimaban, mientras se miraba en el espejo repetía las palabras que tanto quiso escuchar…
“Nunca te dejare sola, a donde sea que estés yo siempre estaré ahí, Siempre estaré
contigo”.

 

 

 

22 comentarios sobre “Finalistas Cuento de terror 2019

  1. Mi voto va para “El sótano” de Martina Monte.
    Porque [opinión personal y subjetiva (no spoilers)]: El texto está bien narrado, la tensión va in crescendo, tiene un excelente ritmo narrativo y transmite muy bien lo que siente la protagonista. Felicitaciones a la autora.

    Le gusta a 1 persona

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s