Frases de: Jane Eyre

Escrita en 1847, esta novela llena de romance e ideas deconstructivas, tiene unas frases sumamente interesantes, es por eso que hoy quiero dejarles la compilación de mis frases preferidas.

  • El presente era impreciso y extraño, y sobre el futuro no podía hacer conjeturas.
  • Cuando nos golpean sin motivo, debemos devolver el golpe con fuerza, estoy segura de ello, con la fuerza suficiente para enseñar al que nos ha golpeado a no hacerlo más.
  • La violencia no es la mejor manera de vencer el odio; ni tampoco es la venganza el remedio más seguro para las ofensas.
  • Decir que los seres humanos se contentan con la tranquilidad es absurdo; en sus vidas necesitan acción, y si no la encuentran, se la inventan.
  • Ninguno podemos evitar nuestro carácter.
  • La superioridad dependerá del uso que usted haya hecho de su edad y experiencia.
  • A  mi me parece que si se esforzara usted, con el tiempo llegaría a ser alguien que usted mismo podría aprobar.
  • Usted, con su gravedad su consideración y su prudencia ha nacido para ser portadora de secretos.
  • Si se marcha, el cambio será triste. Si está ausente durante la primavera, el verano y el otoño… ¡qué sombríos parecerán los días de sol y de buen tiempo!
  • Lo vi en sus ojos cuando la contemplé por primera vez, no en vano su expresión y su sonrisa llenaron de placer lo más mínimo de mi corazón.
  • Es muy cierto que la belleza está en el ojo del que la ve.

El interés del oyente aviva la lengua del narrador.

-Jane Eyre (Charlotte Bronte)

  • El descanso del hombre errado o la enmienda del pecador no deben depender nunca de otra criatura.
  • Nunca había sido tan amable conmigo estando allí: y ¡Ay!, nunca lo había querido yo tanto.
  • A tí, ser extraño, casi ajeno a este mundo, te amo más que a mi mismo.
  • Lo amaba mucho, más de lo que me había atrevido a decir, más de lo que podía expresarse con palabras.
  • Amo cada átomo de tu ser como si fueran los míos, te querría en el dolor y la enfermedad.
  • Hay quien cree que la compasión es un regalo desagradable y humillante que puede echarse de manera justificada a los que lo ofrecen, aunque sin duda se trata de la lástima que nace en los corazones duros y egoístas.
  • Las personas reservadas suelen necesitar más que las comunicativas que se discutan abiertamente sus sentimientos y penas.
  • La buena suerte abre la mano, además el corazón, y dar algo cuando hemos recibido mucho no es más que abrir un respiradero a la ebullición poco habitual de las emociones.
  • Cuando estaba con él nada limitaba ni reprimía mi alegría y vivacidad, pues con él sentía una tranquilidad perfecta, porque sabía que estaba hecha para él.

Todo mi corazón es suyo, señor; le pertenece, y se quedará con usted si el destino apartara al resto de mi persona de su presencia para siempre.

-Jane Eyre (Charlotte Bronte)

 

Escrito por

México. UNAM. Vicepresidenta de Lunatura. CI en Seguros Monterrey. Lectora, escritora, melómana, amante de las series, los perritos, spotify, el té y el sushi.

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