Top 6: Escritoras españolas contemporáneas (Parte 1)

Estos últimos años se han publicado varios libros escritos por mujeres y, en particular, libros en los que la poesía ha destacado. 

En lo personal, no me gustan las listas de “mejores libros del año” (a menos que sea una lista propia). El gusto de los demás nunca se adaptará completamente al propio y siempre se quedan las ganas de borrar algún título y reemplazarlo por otro que consideramos mejor o “más apto”.

Además, pensando que en el mundo de la poesía contemporánea existe una gran controversia entre la tendencia a escribir en redes sociales y los métodos old-school, las exigencias de los lectores y, a su vez, de los demás escritores han sobrepasado las consideraciones más allá de la calidad de un libro, ¿desde dónde juzgamos esa calidad?

Pensemos entonces que, en esta ocasión juzgaré desde un punto de vista como lectora y, en el mejor de los casos como lectora de poesía contemporánea. Voy un poquito más lejos, si me permiten: Lectora de poesía contemporánea escrita por mujeres españolas y que han tenido muy buena respuesta por parte de su público.

Por ello, me di la oportunidad de hacer este Top 6 en donde, lejos de querer tener un ápice de autoridad, sólo pretendo dar la perspectiva de una lectora más o menos atenta y que, ya abusando de su confianza, a veces se atreve a escribir un par de líneas como síntoma primario de reivindicación.

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Es bien sabido que su trascendencia literaria trae consigo un bombardeo de letras para describir perfectamente todo aquello que no podemos ver. Sus libros son una construcción de versos poderosos que invitan a transformar el lenguaje menos evidente y confuso hacia un lenguaje simbólico, pero entendido por todos.

No toques si duele, amor,
que una herida de tu mano
es como una primavera helada
y este cuerpo tirita con un solo roce.

Elvira Sastre nació en Segovia, España en el año 1992. Su primer poema lo escribió a los doce años y posteriormente abrió su blog “Relocos y recuerdos”. A partir de ahí apostó por la poesía y continuó escribiendo.

Ha participado en diversos festivales y eventos literarios de relevancia. Del mismo modo ha dado conferencias y ha realizado giras en México y España. También ha recibido premios como “La sombra del ciprés” y “Biblioteca breve” por su trayectoria literaria y por su primera novela, respectivamente.

Vete, márchate lejos, dobla la esquina como doblas ahora mi cuerpo partido y escóndete el tiempo que haga falta, pero pisa fuerte, tan fuerte que se queden tus huellas marcadas en el suelo y sepas volver, porque en eso consiste, amor, en eso consiste. (Días sin tí, 2019).

Cada uno de sus libros es diferente entre sí y, aunque ahora quisiera decir las cosas de otra forma, ella misma nos asegura que no cambiaría nada de lo escrito por respeto a sus sentimientos pasados. La calma y la fuerza siempre se describen de maneras distintas y, si bien nos va, en otros escenarios.

Por otra parte, Elvira Sastre es reconocida por su constancia. A partir de su primer libro, casi cada uno de sus sucesores fueron publicados en lapsos de un año. Y, a decir verdad, como fanática de la lectura y la escritura, la constancia juega un papel muy importante si lo que se requiere es mantener estrecha relación con la poesía.

Algunas de sus obras son:
– Cuarenta y tres maneras de soltarse el pelo (Lapsus Calami, 2014).
– Baluarte (Valparaíso ediciones, 2014).
– Ya nadie baila (Valparaíso ediciones, 2015).
– La soledad de un cuerpo acostumbrado a la herida (Visor Libros, 2016).
– Aquella orilla nuestra (Alfaguara, 2018).
– Días sin ti (Seix Barral, 2019).

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La forma más directa de aparecer entre líneas es concebirse como un artefacto de tinta y papel en donde los sentimientos son intrínsecos y nosotros sólo somos una constante duda existencial que atraviesa nuestra mente de vez en cuando. No hay mejor forma de encontrarse entre los cristales de un espejo ajeno que leyendo a Irene.

Irene Domingo Longares, mejor conocida como Irene X, ha destacado entre tantas y tantos por su visceralidad a la hora de escribir. Su poesía no es sólo irreverente y realista, sino que además encuentra la catarsis en medio del desorden.

A mí las puñaladas entre los
dos ojos, que vea de lo
que eres capaz.

Irene nació el 5 de mayo de 1990, en Zaragoza. Sus primeros poemas los empezó a escribir a los quince años, los cuales empezó a compartir poco después en redes sociales mediante imágenes, fotografías y recitales en directo. En 2018, ganó el premio “Espasa de Poesía”.

Hasta la fecha, Irene cuenta con 6 libros publicados, “el tema suele ser el mismo”, dice la autora, “me quejo de todo lo que puedo, de la forma más bella que puedo y, con el paso de los años, también de la menos ofensiva”.

Tú tienes el poder y yo el miedo,
¿ya te has dado cuenta de quién tiene  mucho más
que perder?

Al pasar los renglones, esta pregunta se repite como un constante gesto de algo parecido a la revolución: cosa que debemos practicar siempre desde adentro hacia afuera y nunca en círculos.

La fuerza de la poesía rompe toda regla y permite construirnos desde la inspiración. Con ello sólo le damos forma, establecemos nuevos lenguajes a través de los tatuajes, el componente sexual, los versos libres y todo aquello que nos genere proximidad.

Irene es un claro ejemplo de que cualquier nudo se puede deshacer y que, cuando nos perdemos en la espiral que resulta del pasado con el futuro, hay que cerrar los ojos y volver a comenzar. No pensar en el tiempo ni en las consecuencias, al final todo puede desmoronarse. Conocernos y desconocernos, aferrarnos a nosotras mismas, gritar en medio del silencio y reconocernos en la inmensidad de la penumbra es lo mejor que podemos hacer para remediar todos los males que nos aquejan.

Algunas de sus obras son:
– El sexo de la risa (2013).
– Grecia (2014).
– No me llores (2015).
– Fe ciega (2016).
– La chica no olvida (2018).

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Si algo he aprendido de la poesía es que cerrar las puertas y abrir las ventanas nos ayuda a imaginar nuevas alternativas tanto de escape como de admisión y que esas mismas estrategias nos permiten inventar nuevas formas de relacionarnos.
Sara Bueno, a través de sus letras, nos permite alcanzar todo aquello que da riego a la vida y permite convertir en flores los huecos donde a veces nos lanzamos sin cuerda para chocar contra las piedras del mar.

Sólo te pido
que si caigo me dejes en el suelo y
te tumbes conmigo un par de minutos.
La mayoría de las veces es cuestión de perspectiva.

Sara Búho, como se hace llamar en redes sociales, nació en Cádiz en el año 1991. Sus primeros poemas los compartió a los quince años aproximadamente. Ha colaborado con diversas revistas culturales, conferencias y ha participado en diferentes recitales.

Sus últimas giras fueron en México, Colombia y Argentina en donde realizó varios recitales y firmó sus libros a los asistentes. Compartió por horas parte de su trabajo como escritora y, además, contó algunas historias personales que siempre sirven como punta de partida para contextualizar y lograr una conexión amena con el público.

Una noche de tantas
esperando que hagas más,
y me digas menos.

Una noche de tantas para aprender
que esperando no todo llega,
que el tiempo no alcanza al reloj,
y que el corazón no se marchita pero se cansa.

Sara Bueno nos ayuda a que toda esa nostalgia desorbitada quede intacta y sin manchas. Sus letras nos enseñan un camino alterno en donde vamos descubriendo el sinsabor de las despedidas, los ‘te quiero’ amargos, y los errores conjugados en otros labios.

Poco a poco vamos construyendo nuestra propia historia con nuestras tristezas y nuestros pequeños trozos; sin embargo, Sara Búho nos da un pequeño empujoncito hacia el deseo mismo como medio para hablar de nosotros. Nos invita a descubrirnos y también a buscar dentro de nuestros propios latidos, nuestro hogar.

Te estás guardando para ti
algo que ya es mío,
por eso tienes miedo.

Algunos de sus libros publicados son:
– La ataraxia del corazón (2016).
– Y yo a ti (2017).

Escuchar, entender y atender son algunos de los espacios que ocupa la poesía. ¿Con qué herramientas avanzamos en un camino sin salida? ¿Cómo trazamos el mapa de un lugar que no sabemos todavía que existe?

Naturalmente, no existe aún una respuesta para esas preguntas. Sin embargo, a través de la poesía podemos convertir los enlaces de las letras en una forma de resistencia que nos permita permanecer en un lugar en el que tantas veces nos han cerrado las puertas.

Los invito a abrir las ventanas cada vez que se encuentren entre cuatro paredes y hayan olvidado cómo respirar. Los invito a leer poesía.

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