Genéro erótico

El erotismo es una manifestación amorosa sexual y está estrechamente ligado a funciones perlocutivas específicas; es decir, intenta cambiar el comportamiento de sus destinatarios. Resulta atrayente por la sensualidad y sus múltiples metáforas amorosas.

Por esas y muchas otras razones, se ha convertido en uno de mis géneros literarios favoritos. Sobre todo, me parece bastante interesante el proceso creativo de quienes realizan este tipo de obras.

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Dentro del género erótico existen dos estilos diferentes:

  1. Sobre determinación concreta: Vertiente explícita y simple de la sexualidad humana (pornografía).
  2. Tradición clásica y literaria: Emplea un lenguaje refinado y distanciado de lo real, incluso puede llegar a ser poético.

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¿Cómo reconocer una novela erótica?

A continuación les presento las características:

  • Resalta el deseo, el placer y las diferentes formas de sexualidad.
  • Enfrenta el puritanismo religioso y social.
  • Activa la imaginación del lector y la capacidad de fantasear.
  • Pone en escena los instintos sexuales más escondidos y lúdicos.
  • Lleva a cabo la transgresión moral, la irreverencia y la liberación de tabúes.

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¿Conocen un poco de su historia?

Se dice que los inicios se remontan a la Antigua Grecia alrededor del año 400 a.C., la primera obra completa calificada como erótica fue “Lisístrata”. En aquella época, China produjo también obras de carácter sexual; mientras que en India en el siglo IV se publicaba el ya conocido manual de “Kama sutra”.

Por el contrario, en la Edad Media se vivió una fuerte represión en la sexualidad, lo que afectó directamente a la literatura. Fue hasta el Renacimiento para que surgieran obras tan icónicas como el “Decamerón”; esta novela narra las aventuras sexuales entre monjes y monjas en los conventos, misma razón por la que fue censurada.

Durante el periodo de la Ilustración surgieron diversas obras salpicadas de sátiras contra el clero y la política. Además, fue la cuna literaria de numerosos fetiches y desviaciones sexuales. Entre ellos, el mayor exponente fue, sin duda, el Marqués de Sade que da nombre al término “sadismo”. Sus títulos más representativos son: “Justine” y “120 días de Sodoma”.

El siglo XIX estuvo lleno de novelas románticas que huían de lo obsceno; sin embargo, aún así, obras como Madame Bovary y Las flores del mal fueron altamente criticadas e, incluso, enfrentaron procesos judiciales por cuestiones de “inmoralidad”.

Por otro lado, durante el siglo XX hubo una constante lucha entre la censura y la apertura social en cuanto al tabú del sexo. Algunos autores fueron juzgados socialmente y derivó la censura en diversos países.

En la actualidad, se ha ido abriendo una brecha muy amplia para la liberación erótica y los títulos de algunos libros como “Los cien golpes” (Melissa Paranello), “Diario de una ninfóna” (Valérie Tasso) y la trilogía “Cincuenta sombras” (E.L. James), han ocupado lugares importantes en las listas de los libros más leídos.

 

¿A ustedes les gusta el género erótico? ¿Les gustarían algunos consejos para escribir este género? Comenten aquí abajo y ojalá hayan disfrutado la lectura.

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