Frases de: La Señora Dalloway

La señora Dalloway es un clásico de la literatura, escrito por Virginia Wolf y publicado en 1925. Relata un día en la vida de Clarissa Dalloway, en Londres, después de la Primera Guerra Mundial. En esta novela, Virginia desarrolla un estilo de escritura donde los pensamientos quedan plasmados en el papel tal cual pasan por la mente, sin edición, de ahí su nombre: Fluir de la consciencia. Sin embargo, además de su atrapante narrativa, La Señora Dalloway exhibe algunas frases gloriosas que manifiestan criticas a la sociedad de la época y al rol de la mujer.

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“La Señora Dalloway decidió comprar las flores ella misma.”

Esta frase, además de ser la más famosa, establece que no era habitual que la señora de la casa haga las compras en el mercado. La compra de suministros es tarea relegada a la servidumbre;  sin embargo, la Señora Dalloway rompe ese molde ya que prefiere salir ella a por las compras y realizar otras tareas tales como remendar su vestido para la fiesta.

 

“(…) solo el cielo sabe por qué la amamos tanto, por qué la vemos así, creándose, construyéndose alrededor de una, revolviéndose, renaciendo a cada momento pero las más horrenda arpías, las mujeres más miserables sentadas ante los portales (…)”tenor

En esta frase se percibe claramente una crítica al modelo de Señora Burguesa de la época. Clarissa Dalloway reconoce que detesta ese estereotipo ya que las señoras de su posición podrían emplear el tiempo en causas más nobles, en vez de ser meros objetos de decoración.

“Por esto, Clarissa se encontró todavía discutiendo en el parque St. James, intentando convencerse de que había hecho bien -como realmente lo hizo- al no casarse con Peter.”

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Peter Walsh es el amor adolescente de Clarissa, antes de convertirse en la Señora Dalloway. Peter y Clarissa discutían con frecuencia y discernían en su pensamiento. Clarissa acusa a Peter de no entenderla y de señalar los defectos de su alma. Ella es ahora esposa de un empleado del gobierno y goza de buena estabilidad socioeconómica. Sin embargo, es victima de un matrimonio vacío y carente de amor.

“La mitad de las veces ella no hacía las cosas simplemente, no las hacía por si mismas, sino para que la gente pensará esto o lo otro; lo cual sabía que era una perfecta estupidez.”

“Tenía la extraña sensación de ser invisible, no vista, desconocida; ya no volvería a casarse, ya o volvería a tener hijos ahora, y solo le quedaba ese pasmoso y un tanto solemne avance con todos los demás por la calle Bond, de ser la señora Dalloway, ahora ni siquiera Clarissa,este ser la señora de Richard Dalloway.”

En estas dos frases vemos de nuevo la crítica al rol de la mujer en la sociedad londinense posterior a la Primera Guerra Mundial. La mujer debe hacer lo que se espera de ella, debe actuar de forma adecuaoriginal.gifda para alguien de su posición, debe utilizar palabras elegantes y formales, y nunca, pero nunca, debe decir lo que piensa ni contradecir a su marido. La mujer carece de individualidad. Su rol por excelencia es dar a luz hermosos hijos y servir a su marido. Una vez agotado este recurso, ya no queda más que una cáscara vacía.

“Clarissa sentía sin dudas lo que los hombres sienten. Sólo por un momento, pero bastaba. Era una revelación súbita, un placer como el del rubor que una intenta contener y que después, al extenderse, hace que una abandone a su expansión, y el rubor alcanza el último confin, y allí queda temblando, y el mundo se acerca, pletórico de sorprendente significado, con la presión del éxtasis, rompiendo su fina piel y emergiendo, brotando con extraordinario alivio, sobre las grietas y las llagas.”

“Lo extraño ahora, al recordarlo, era la pureza, la lealtad de sus sentimientos hacia Sally. No eran como los sentimientos hacia un hombre. Se trataba de un sentimiento absolutamente desinteresado y, además, tenía una característica especial que solo puede darse entre mujeres (…). Era un sentimiento protector por parte de Clarissa, originado en cierta sensación de estar las dos en armonía, aliadas por el presentimiento de que algo por la fuerza las separaría (siempre que hablaban de matrimonio, lo hacían como si se tratase de una catástrofe (…)).”

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Estas frases descubren la insatisfacción de Clarisa con el sexo matrimonial. Ella sabe que hay algo más satisfactorio que su marido cuando empieza a explorar sentimientos junto a su amiga Sally. Además, juntas evidencian la ‘catástrofe’ que es el matrimonio, algo que va a llegar con el tiempo inevitablemente y que debe llevarse a cabo si o si.

Bueno mis queridos, esta fue mi selección de frases icónicas de La Señora Dalloway. Si bien esta novela se publicó hace casi 100 años, sus temas siguen más vigentes que nunca. Rindámosle homenaje a esta grande precursora, luchando día a día por obtener el reconocimiento y los derechos que cada mujer merece como parte de la sociedad.

Nos leemos la próxima.

Coke

 

 

Escrito por

Amante de la naturaleza y la literatura. Soy Traductora de Inglés y escribo en los ratos libres. Let's write our hearts out!

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