CONCURSO LITERARIO DE CUENTOS NAVIDEÑOS

CUENTO 1 

Mis Luceros, por Mariana Bata

El cielo azul, no volvió hacer lo mismo para mí, cada vez que recuerdo lo que pasó hace casi nueve meses. Desde marzo no sé qué es felicidad. Cada mañana me levantaban mis hermanos para ir a la escuela, como siempre gruñía soñoliento, me sentaba un momentito en la cama, listo para salir a dar los buenos días a mi persona favorita. Corría hasta su cuarto y estaba hermosa como siempre.

― ¡Mamá! ―gritaba.

Ella siempre me esperaba con sus brazos abiertos y exclamaba:

― ¡Vida de mi vida!

 No había mejor forma de iniciar mis mañanas, luego desayunaba, mi padre me llevaba hasta donde mi abuela y ella besaba mi frente, me iba con mis primos a la escuela. Ya nada es igual,  pero gracias a todos esos recuerdos y el amor que siento por ellas me rehúso a olvidarlas. Un dieciocho de marzo, murió la que besaba mi frente, ella era mi abuela, estaba enferma. Mi madre me explicó que se fue al cielo y eso me reconfortaba, sabía que en navidad ella sería uno de los luceros que adornarían el cielo. Le dije a mamá que gritaría un muy fuerte:

            ― ¡Feliz año abuela! ―para que ella me escuchase.

En esos días medité que sería una navidad sin ella, le dije a mamá que colocaríamos un lindo arbolito, luces y bambalinas en honor a ella. Pero luego mamá enfermó, le diagnosticaron una extraña enfermedad. Ella debía irse otro estado para que se sanase, o eso fue lo que me dijo ella. Prometió que volvería para cumplir mis sueños de navidad. Pero solo quince días después de la muerte de mi abuela, murió mi madre, se fue y no cumplió su promesa. Papá me dijo:

            ―Sé que solo tienes ocho años, pero debes saber que tu madre está en el cielo con tu abuela, ellas te aman. ―susurro mientras grandes lágrimas salían de sus ojos.

            Ya es treinta y uno de diciembre, y no siento felicidad. Las extraño, no las he vuelto a ver, eso duele. Entre gaitas, fuegos artificiales, y la rica cena de navidad me destruye cada vez más. Ellas ya no están, mi familia me abraza, me dicen que en el cielo están mejor. Pero… ¿Cómo pueden estar mejor lejos de mí? No lo entiendo. Ya casi se acerca el cañonazo, bajo mi rostro y elevo una oración muy bajita:

            ―Señor Dios, dale un abrazo a mi abuela y a mi madre por favor… ¿puedes, verdad? ―una lágrima inocente, corre por mi cara. ―Mamá te extraño, si estás bien en el cielo, permite que te vea en una estrella y dime que me amas.

            El cañonazo suena, los abrazos empiezan, los cohetes explotan. Miro a los lados y en el cielo un paraguas se abre. Es hermoso, de pronto aparecen dos luceros muy brillantes. ¡Son ellas!  Una fría brisa me abraza, una notita cae del cielo, la recojo, sonrío al ver que dice.

            “TE AMO”

            ― !ES MAMÁ Y LA ABUELA! ¡DESEANDOME FELIZ NAVIDAD!.

 

 

CUENTO 2

Nerea’s Christmas, por Y. M. Saneiro

A ella siempre le había gustado la navidad, desde que tenía uso de razón. Se pasaba cada 24 de diciembre cantando al unísono con su hermano pequeño y esperando como locos los regalos.

Todo esto se había acabado desde que falleció su madre. Hacía ya dos navidades que vivían sin ella, y para colmo solo ella era capaz de despertar ese espíritu navideño en Nerea.

Nerea tenía 15 años, según ella ya era lo suficientemente mayor como para creer en todas esas pamplinas navideñas. O eso pensaba, pues aquí empieza la historia que vivió aquel 24 de diciembre de 1995.

Ese día me había levantado muy desanimada, a pesar de que la casa estaba completamente decorada por mi hermano Samuel, para mi todo aquello era un triste decorado intentando ocultar nuestra angustia.

Papá apenas estaba en casa desde que murió mamá, su trabajo le acaparaba casi todo el día y el resto lo pasaba intentando no volver a esa casa que no hacía más que traer recuerdos de la que un día fue la mujer de su vida y ahora no estaba presente.

Me pregunto si algún día se habría planteado intentar ayudarnos a superarlo con su presencia, en vez de volverse un hombre frío y aparentemente sin sentimientos.

Al llegar la noche cenamos en completo silencio y los dos se fueron a dormir mientras yo me quedé viendo la televisión en la cocina.

Sin darme cuenta me acabé quedando dormida sobre la mesa, y de repente me desperté por un pequeño murmullo que provenía del salón.

Fui lenta y sigilosamente al umbral de la puerta, donde descubrí a un hombre vestido con un traje de dos piezas rojo, con un gorro del mismo tono acabado en punta con un pompón blanco, llevaba un cinturón negro en la cintura, traía consigo un saco enorme lleno de, supuse, regalos y una larga barba blanca.

En ese momento me acerqué más a él y le toque el hombro, sin creerme que Papá Noel, al que yo había puesto tanto en duda los últimos años, estaba frente a mi, en mi salón, poniendo los regalos bajo el árbol que tanto le gustaba a mamá.

Se giró, mirándome sorprendido.

– Oh vaya, si eres la pequeña Nerea Saneiro. – Me dijo sonriendo.

– Sí, soy yo. No me puedo creer que estés aquí, que existas…

– Lo sé, pequeña, lo sé. Ya vi que terminaste de perder la ilusión cuando falleció tu madre. Pero déjame decirte una cosa, niña, nunca dejes que nada te apague la ilusión, el espíritu y las ganas de empezar un nuevo año. Tu madre no querría eso para ti ni tu familia, más bien todo lo contrario. – Hizo una pausa y no pude evitar soltar una lágrima.- No llores, cariño. Siempre has sido una chica muy buena, pero prométeme que mañana, cuando te despiertes le demostrarás a los tuyos todo lo que les quieres y que empezarás a vivir la navidad como Dios manda.

– Te lo prometo, Papá Noel.

– Llámame Nicolás, no me puedo entretener más pequeña, todavía queda medio mundo al que repartir regalos. Que tengas una feliz navidad.- Me guiñó un ojo y dio un pequeño salto haciendo que su figura entera se difuminara y se convirtiese en destellos blancos.

Al día siguiente me desperté en mi cama, recordando lo sucedido. Bajé abajo y me encontraba mi hermano y a mi padre esperando para abrir los regalos con una tanda recién hecha de las deliciosas galletas que hacía mamá cada navidad.

No recuerdo más de aquella noche, tampoco sé si fue un sueño o era real. Lo que sí que debo decir, es que le agradezco mil veces a Nicolás, al real o al del sueño, aquel bonito consejo que nos hizo empezar a vivir de nuevo la navidad, pasando de ser una temporada triste a una llena de bonitos recuerdos y cariño.

CUENTO 3

La otra cara de la navidad, por Poeta Anónimo

Pavo relleno, regalos bajo un árbol en incendio de luces hermosas, la nieve o villancicos, o renos con regalos y santa, como esas películas de Hollywood, todo bello y lleno de amor de familia y disfrute…que bello es navidad ¿no?

Mi nombre es anónimo y no soy santa ni el Grinch que odia la navidad…solo soy un hombre de un lugar del paralelo ecuador, donde hace calor en vez de nieve,  que trabaja cuidando la casa de una familia que pasa navidad como en las películas, que paso navidad separado de mis dos hijos mi amada esposa, a miles de kilómetros, desde hace cinco años, este año seis quiero contarle al que lo lea que ya no voy a enviar regalos, voy sentado a la ventana  de un bus cerca de una hora de mi pueblo, mi familia espera regalos, pero esta vez no los mandé, los llevo yo propio, mi familia no lo sabe….y es que en estos largos años…he llenado a mi familia de lo que me han pedido pero siempre se sentían incompletos y yo también. Y es que en estos largos años de mirar al cielo en navidad  y pensar en mi familia, me cansé de eso, esta navidad no quiero estar incompleto, quiero llenar a mi familia de ese regalo que le ha hecho falta estos años, porque esta vez quiero que ellos sean felices y si lo son yo tambien lo soy, sé que como yo hay muchos por ahí que en estos días no pueden estar con su familia como lo estaré yo esta vez.

Que felicidad la que tengo.

A ti

Mesero.

Bartender.

Cuidante.

Ama de llave.

Gerente y a los que no pueden estar ahí este pretexto del año.

Un dia lo harán como yo.

Como yo ahora.

Puedo decir con todo mi corazón y mi familia y con toda felicidad que nos brota como  aguas caudalosas del amazona, esta felicidad de estar juntos y bien.

Porque navidad para mi es sentirse feliz y completo con tu entorno y tu familia, lo demas es solo añadidura.

17 comentarios sobre “CONCURSO LITERARIO DE CUENTOS NAVIDEÑOS

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